Comida sana in corpore sano


Caprichos del emperador

Caprichos del emperador

¿Se acuerdan ustedes de aquella película, rosa y sensiblera, que bajo el título de SISSI, nos contaba los amores juveniles de Isabel de Baviera, hija del duque Maximiliano, y de Francisco José, emperador de Austria y después de Austria-Hungría?

Una triste vida la de estos monarcas: su hijo y heredero, el archiduque Rodolfo, se suicidó en su palacete de caza, en Mayerling, en compañía de su amante jovencita la condesa María Vetsera, a la que previamente había asesinado; y la propia emperatriz Isabel fue asesinada en Sarajevo.

Por cierto, una prima segunda de este emperador austrohúngaro, doña María Cristina de Hagsburgo-Lorena, fue la segunda esposa de nuestro rey Alfonso XII y madre de Alfonso XIII; tatarabuela, por tanto, del actual rey Felipe VI. Hace años, interesado en la vida del emperador Francisco José, supe que era un gran aficionado a las tortillas dulces, muy tradicionales en Austria, y a las que el cocinero de palacio, por el aquel de agradar al monarca, dio el nombre de KAISERSCHMARREN (tortilla dulce del emperador).

¡Anda!, dije para mí cuando leí esto, ¡Si estas tortillas ya se hacían en mi pueblo colungués de San Juan de Duz!

Tiempo después supe que por la zona suroccidental asturiana también las preparan e, incluso, las mejoran bañándolas con azúcar que flambean con ron.

Su elaboración es muy sencilla: se empapa en leche azucarada (y, si gusta, aromatizada con canela) miga de pan asentado de dos o tres días, procurando que resulte una masa ligeramente espesa.

Se mezcla con huevos batidos y se cuaja una tortilla al modo de una de patata tradicional.

Se saca a una fuente, se espolvorea con azúcar y se flambea con ron ardiendo.

Resulta muy simpático el “espectáculo” si en el momento de servir la tortilla a los comensales, el comedor está en penumbra y domina la luz amarillo-rojizo-azulada procedente de la llama del ron ardiendo.